Antes de irme, quiero proponerte un juego.
Tenés que mirarme a los ojos.
No, mejor, tenes que cerrarlos.
Bien, ahora te voy hacer una pregunta, pero vos no tenes que responder.
Yo voy a entender, por la expresión de tu cara, la respuesta.
Bien, ¿estás listo?
- (Susurrando)
¿Puedo Besarte?
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