La que aparte de ser sexo, es amiga...

sábado, 7 de noviembre de 2009


Condenada a un destino impredecible. A vivir del infierno que construi, a vivir de esa soledad repulsiva y pegadisa. A sonreir para las fotos y llorar detras del telon. Hay cosas que no se pueden cambiar, supongo que esta es una de esas cosas. Debo de haber nacido con la cabeza retorcida, con este odio impregnado en la piel y la enterna tristeza encadenada a mi corazón y mi alma. A veces me pregunto si me habré quemado viva y ya no queda nada de mi, porque no (me) siento. A veces me pregunto si podría cambiar la rutina. A veces me digo que debería cambiar, pero prometerme algo así sería engañarme una vez más. Necesito gritar, sentir el dolor, para entender que sigo acá. Con los pies en la tierra. Necesito correr a donde sea para poder escapar de mi, intento quitarme el cuerpo, dejar mi escencia, dejar mi alma, mi todo atrás, pero mi sombra me sigue donde sea que vaya. Así sea nunca jamás. Querría evitarme eternamente, correr y correr los kilometros que sean necesarios, alejarme de lo que soy. De lo que una eleccion a otra me llevaron a ser.

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