La que aparte de ser sexo, es amiga...

viernes, 20 de noviembre de 2009


Tenía una impotencia que superaba mis niveles de tranquilidad. No podía controlar el enojo que tenía dentro mío. Hubiera querido gritar simulando que no había pasado nada a la cocina por un vaso de Coca Cola, me temblaban las manos. Mamá me preguntó que me pasaba y mi respuesta un poco resentida y seca fue: "Nada, no estoy de humor. No te voy a contar", sé que no lo dije bien pero estaba alterada y creo que todo lo que había pasado me justificaba aunque ella desconocía la situación. Mi cara hablaba por si misma con un "No te metas, es para mejor". Ella tenía esa cara de 'no entiendo nada' mezclada con tristeza que no podría describir facilmente, sus ojos estaban con ojeras que daban a saber que no había estado para nada bien en las ultimas semanas. Entonces me dijo "Loca, pobre de tus amigas que te tienen que aguantar". Salí caminando rápido al jardín, tenía el vaso todavia en mis manos. No sabia que hacer, ser una loca para mis amigas y que mi mama lo respaldara me parecía lo suficientemente horrible como para sentirme una mierda total. Di vueltas un rato y me quedé mirando la pared de piedras que tenía en frente, tomé un sorbo más de Coca Cola y bajé la vista. Tenía que tranquilizarme, no podía ser tan malo ¿no?. No tenía que ponerme mal porque me haría estallar en mil pedazos. Me temblaban las manos y quería llorar, pero no lo hice. Volví a pederme en esa pared llena de plantas que tenía mamá. Es que tengo tanta furia dentro mío que... no sabría que sería capaz de hacer. De repente me encontre arrojando el vaso casi vacío a la pared. Se estrelló generando un ruido que me aplaco los oidos, estaba tan cansada de la vida, de que me pisaran, de que me sabotearan y tuviera que sentirme así de impotente frente a las circuntancias. Sobre todo, de no poder cambiar las cosas, de no poder arreglarlas o simplemente olvidarlas. Salí corriendo, me fui de mi casa. No quería escuchar las preguntas de nadie y tampoco quería quedarme donde no me creían lo suficientemente cuerda como para hablar sobre algo que siento en mis huesos. Empezó a sonar el celular cada cinco segundos. No quería atender, sabía que me quebraria la voz en cuanto dijese algo, no me gustaba que me viesen debil ante lo que pasara. Lo soy, pero me gusta saber que saben que puedo ser lo suficientemente independiente como para sostenerme con dos pies sobre la tierra y mil cosas sobre los hombros. Mamá me llamaba para intentar consolarme, no me retó por el vaso ni por la actitud sólo me dijo un simple "A todos nos pasa alguna vez". Sí mamá, a todos nos pasa que nos saturamos algún día pero no que se tiene una adicción a cortarse y te llaman loca alias autocompasiva por eso. Ojala pudiera decir que esto me agrada, ojala pudiera simplemente suicidarme y dejar de joderle la vida a quien sea, ojala me fuese tan simple vivir como los demás y poder perderme entre muchos para no tener que dar explicasiones ni generar pleitos sobre el asunto. Enserio, ojala pudiera desaparecer y dejar de respirar. Deseo con toda mi alma, no joder más a nadie, no tener que hacerle mal a mi familia, no tener que verme más, no tener que odiarme más. Sobrellevo todo como puedo, lo intento aunque a veces me salga mal. Y aunque quizás esta batalla este perdida, la guerra sigue en pie. Y voy a seguir hasta que no pueda más, hasta que realmente, no pueda más.

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