
- ¿Qué escuchas?
- Mi historia.
- ¿Te importaría compartirla un segundo conmigo?
- Claro.
En el pequeño reproductor sonaba Como me duele (Reik), cuando acabó... una triste lágrima recorría mi rostro.
- ¿Por qué lloras?
- Ahora mismo te estaré pareciendo una niña pequeña, una idiota o incluso algo peor... pero a pesar de todo el tiempo que ha pasado y de que sé que nunca te tendré, te quiero más que a nada en el mundo.
- Ahora mismo me estás pareciendo la mujer más dulce, más encantadora y más adorable que existe sobre la faz de la Tierra.
- ¿Qué?
- Perdóname.
- ¿Qué tendría que perdonarte?
- El no haber echo esto antes...
Y un dulce beso se apoderó de mi cordura y de todas mis emociones. Lo amargo fué dulce, lo triste fué alegre y lo que nunca tuvo importancía se convirtió en una noticia que alcanzó la portada de la revista del amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario