
Autodestrucción según el diccionario significa destruirse a uno mismo. ¿Soy autodestructiva?, me preguntaba esta mañana. Parece que si. Lo extraño es que nunca esperaba ser yo quien me destruyera de esta manera, nunca pense que sería mi única enemiga. Me han enseñado a defenderme de los demás, de cualquier mal ajeno, pero nunca de mi misma. Nunca me imagine ni yo, ni mis papas, ni mis conocidos en la actualidad que terminaría odiandome a cada minuto y segundo. Tan autodestructiva que mataría todo lo que habita en mi y hasta a la misera sombra que me sigue día a día. Me estoy matando, mental y fisicamente. A veces, me plantean que esto es un juego pero ¿desde cuando alguien juega con la vida misma? Digo, jugar en estos extremos en los que un día estas respirando y al otro estás queriendo consumirte como las velas expuestas al calor, consumirte por dentro y que lo de afuera desaprezca, que por favor desaparezca. Me estoy consumiendo y poco me importa, no me compadezco ni mucho menos, si fuera por mi terminaría la historia el día de hoy. No encuentro los adejtivos que describan el odio, la repugnancia y la impotencia que acarreo en lo más profundo de mi ser. No hay manera de hacerle saber al mundo cómo pienso, qué pienso y qué quiero. Nadie entiende que es lo que realmente me pasa. No entienden que dentro mío arde Troya, que hay una guerra sin perdones ni pudores que la tranquilicen, una bestia que desgarra toda parte de mí. Por dentro, un tsunami inunda mi alma, desierta mi corazón, rasguña y marca mi piel. Por fuera, mis piernas se achican, mis muñecas se vuelven huesos, mi clavicula se congela y mis ojos callan la verdad. Me destruyo de tal manera que nadie lo nota, con tal dimensión que ni yo lo noto, con tanta rapides y brusquedad que ni me importa. Que sea lo que sea, me digo. Siempre pensé que sabía valorar la vida, la mia y la de los demás pero poco a poco, fui notando como la vida de los demás pasaba a ser más importante que la mía. Mas importante, mas relevante, más de todo lo que siempre tuve menos. Y el rencor y el odio por lo que soy y nunca fui se apodero de mi cuerpo y mi mente, me hizo cambiar, dejarme, perderme e insultarme con tanto desprecio que no puedo siquiera nombrar. Me hizo entender lo masoquista que puedo llegar a ser, lo extremista que me convertí. Me hizo entender que cuando comencé a autodestruirme me penalisé a sufrirme de por vida. Me hizo entender que este infierno al pertenezco no es más ni menos lo que me acompañará durante toda mi eternidad. Me hizo comprender y lamentar el día en que comencé con todo esto porque ello significaba que así como había comenzado, terminaría por autodestruirme de la manera más lenta y penosa que existe... Aquella que va en contra de la ley de la vida, atentar contra la misma...
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