La dura verdad es que las películas de amor que terminan bien nunca van a hacerse realidad para mí, nunca va a llegar mi príncipe azul a buscarme. Nadie va a querer bailar canciones lentas conmigo, nadie va a querer tirarse al pasto conmigo para mirar al cielo. Nadie, va a querer jugar bajo la lluvia y saltar en los charcos conmigo... Nadie, va a querer caminar por las calles jugando a amar sin fronteras y tomarme de la mano... La triste verdad es que nadie va a querer estar despierto toda la noche para verme dormir, nadie va a querer decirme palabras hermosas que quizás nunca vaya a escuchar, nadie va a querer dormirse en mi pecho, nadie va a querer que me refugie en sus brazos. Pero la más pura verdad, es que todavía no sentí que alguien me amara incondicionalmente. Debe ser porque todavía no tengo edad para encontrar a un amor verdadero, o quizás sea porque todos piensan que una chica de la edad mía no tiene cerebro ni sentimientos, que solamente le gusta leer revistas y llorar mientras ve películas de amor y se vacía un pote de helado. Lo que no saben es que esta chica sabe que a todos les va a entrar por un oído y a salir por el otro lo que ella diga cosa que tiene el corazón pisado, golpeado, y maltratado. Y aunque esta señorita diga que le importan 3 porotos lo que digan los demás de ella la verdad es que por dentro la hacen cajeta. Lo que menos necesita, es que alguien quiera jugar con ella, que quiera aprovecharse de su fragilidad en este momento y termine por decirle cualquier mierda. Si esa fuera la intención de alguien, seria mejor que ni siquiera le dirija la palabra a esta chica.
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