La que aparte de ser sexo, es amiga...

martes, 2 de febrero de 2010

02.02.10 ~

miércoles, 20 de enero de 2010



Me cansé de ser experta en el amor que sentías por otras que no eran yo; de hablar de amor y no hacerlo contigo; de recoger lo que sobraba de tus líos; de ser menos que un amor y más que una amiga.



Cuando aún no lo había conocido, pensaba dentro mio... ¿Qué estará haciendo el (futuro) amor de mi vida?. A veces uno se aleja de su amor por estar con otros, otras veces se acerca sin darse cuenta y camina por la misma calle que él. Sin embargo, sin conocerse jamás, cuando se miran a los ojos, sientes algo especial. Muchas dicen que es pura casualidad, y otros, cuando ya están con esa persona, se preguntan si ahí se acaba su búsqueda. La verdad es que nadie sabe cuantas personas pasarán por su vida hasta el ultimo instante, pero si algo es seguro, es que hay uno sólo que marca el corazón.

Renuncio a quererte y no tenerte, a soñar en el futuro o en el presente, renuncio a un beso apasionado que por mis labios era tan deseado, renuncio a pronunciar tu nombre que una vez mis labios lo hablaron y sin ser escuchados, renuncio a un te quiero, a todo lo bello e imaginable que solo en mi mente era tan posible, renuncio a mi propia voluntad y a los anelos que en mi corazón hay, pues amarte y no tenerte, a mi me destruye

.
Hay un punto en tu vida, en el que te das cuenta: quién importa, quién nunca importó, quién no importa más, y quién siempre importará. De modo que no te preocupes por la gente de tu pasado, hay una razón por la que no estarán en tu futuro.
.





No siento nada. No quiero nada. Me pregunto si debería irme y dejar de ser una constante molestia. Me hechan de todos lados, me mandan a la mierda con excusas, dicen cosas para evitar tenerme cerca, para evitar sentir mi dolor. Siento que lo poco que pervivía de mi alma se desgarra, se desangra y llora a gritos. Grita el ardor, el dolor, la pena,la angustia, la soledad. Me exige amor, calor y una compañía que no le puedo prestar. Se me cuela entre los dedos, mi alma se deshace, mi esencia. Siento cómo mis ojos se dilatan, lloran como sin compasión. Lloran porque no pueden más, no quieren más. Siento mi corazón enfermo, comprimido, roto, frío, solo, abandonado, dejado, callado. Siento mi garganta dolida, seca, roja de sufrimiento, cansada de gritar y que nadie escuche, agoníza. Mi cuerpo muriendose, algo pudriendose dentro mio, algo sin retorno, indiferente, oscuro y macabro. Siento que no tengo fuerzas, que no puedo más, que nadie me quiere más. Siento que soy horrible, una actriz de cuarta. Todos me ven siendo algo que no soy en verdad, nadie puede verme, nadie puede verme desgarrándome y gritando, muriendome sola y malherida. Todos ven a una Luciana que no es. No soy. No soy más. No soy más lo que ven por fuera. Soy frágil y todos se empeñan en resquebrajarme, en dejarme, en tirarme, en pisarme. "Sentí, sentíte..." Lo único que puedo sentir es cómo me estoy muriendo, de esta manera tan despedazadora. Es lo único que siento. Me muero y nadie me salva, me muero y a nadie le importa.

Masoquista. Así me etiquete. No solo parece (o eso me dicen) que me gusta el dolor, sino que lo vivo como si fuera a matarme. De hecho lo hace, de a poco, sacandome, quitandome sin permiso alguno. Vivi siempre de esto, vivi del dolor, de la agonía de no ser lo que siempre espere (esperaron) de mi. Sobrevivi anhelando cosas imposibles y me quede con las manos vacías. Esperando como una tonta ilúsa. Siempre me engañe, siempre me dije que la vida es más que dolor y ahora, lo único que encuentro es desconsuelo, esta falta de 'algo' que me haga feliz. Nunca fui feliz. Nunca conoci lo que todos llaman felicidad. Siempre me la invente, la fingi para consolarme, para hacer como que el sol brilla cada día de mi puta vida cuando en realidad en mi mundo llueve a diario y las paredes de cada habitación se desmoronan sobre mí. Siempre creyendome poderosa y fuerte, para que me vean así. Para que digan "mirá que fuerte la nena, resiste cada dolor y sonríe hasta cuando todos lloran". De chica aprendí a sufrir la vida, nunca me dieron espacio para disfrutarla. Y quizás me crean una estúpida, una mal agradecida porque no negare que tengo lo que deseo (una casa, una familia, comida, y una vida) pero nada de todo eso te vale cuando sólo podes sentirte así, nula, un cero a la izquierda, una mierda, algo que nadie quiere cerca. Quizás me auto genero el dolor, quizás realmente soy esta persona que no sabe vivir porque quiere. Aunque no lo veo así, me dicen que es así. La dramática de mamá, la que siempre llora, la que no concilia el sueño, la que se la pasa de malhumor, la considerada gordita "linda" de la familia. Siempre en el humbral. Mis ojos se apagaron tanto, que cuando me veo al espejo extraño esa vivacidad, ese brillo que antes habia en ellos. Lo único que pueden expresar es soledad y una pena que podría amargar a quien los vea fijo sin miedo a caer en la oscuridad que habita en ellos. Me evito, me evitan, me temo, me temen. Vivo el dolor porque me hace sentirme viva, me hace sentir que todavia no morí, que sigo acá, caminando a paso trotuga y tropezando, cayendo, arrastrandome. Debe de ser que me convertí en un monstruo, en algo lo suficientemente indeseado como para no merecer vivir. Me malvivo dia a dia y aunque intente sonreir con el alma, mi corazón llora como condenado a una muerte eterna. Soy un tormento para cualquiera, ¿quien querría a este trapo?. Nadie. No me pidan que no sufra, que no me desviva, que no me aflija, que no me torture, que no me haga daño, que no me duela este calvario. No me pidan que viva esta soledad, no lo deseo. Dejenme engañarme que por lo menos así mantengo algo dentro mio, dejenme sentirme dolida. Nadie me quiere enmendar. Si no estás dispuesto a enmendarme, no me hables de dejar. No me hables de dolor. No me hables de lo que no conoces, de lo que no podes sentir con tu propio cuerpo. No me condenaré a dejar de sentir(me).

lunes, 18 de enero de 2010


Siempre llenaste algo en mi, ya sea un poco del vacío o un silencio que nadie notó. Me dabas lo que necesitaba, un poco de cariño y no más que tus argumentos para refutar mi visión de las cosas. Me devolviste un poco del aire que me habian robado, me devolviste la vida y la definición de esperanza que en mi diccionario parecía haberse borrado. Renovaste mis fuerzas y mis alegrías. Me pedíste que no llorara por quien no lo merece, que nadie en el universo merecía mi llanto, ni vos. Me levantaste del piso y me obligaste a caminar aunque ya no pudiera, aunque tuvieras que llevarme, me pedías que no me quedara atrás. Con el tiempo comenzaba a entender y creer(me) que no todo estaba perdido, que no era del todo inútil y que en mi vida si había algo por lo que vivir, una misión. Me hiciste creer, y juro que por unos tantos meses te creí, que la vida tenía sentido. Te creí tanto, me engañaste, jugaste y actuaste tan bien conmigo que ahora si hay algo que no puedo creer es que te hayas ido...



¿Como hacer que se acalle el dolor? Y entonces lo entendí.
La única manera de matar el dolor que siento dentro mío es, con más dolor
...

Necesito que entiendas todo lo que significas para mi, para que nunca te vayas y me dejes, para que te grabes cada gesto, para que te tatues en la piel cada una de mis palabras como yo lo hago con las tuyas. Porque te juro mi amor, que si hay algo de lo que nunca me voy a poder olvidar, es de vos.

Y decime vos que sabes tanto: ¿Hay algo peor que el hecho de que el amor de tu vida sea imposible? Porque para mi, no hay peor dolor que saber que nunca va a poder ser mío y que aún siendo así, el nunca se va a ir de mi corazón...


Tengo miedo porque se que si te pierdo a vos definitivamente, me pierdo a mi por siempre. Te di mi alma, está aferrada a la tuya y no creo que desee separarlas. Quiero que seas feliz, aún a costa mía pero quiero saber si hay algo entre medio. Siento que sufrís, que me necesitas, que me queres ahí para decirte todo lo contrario a lo que esperas y puedas sonreír por ello. Quiero, corrección, necesito sentir que te tengo. Soy hija de puta, te doy la palabra y el pie en eso, pero antes de dejarte, me dejo a mí

Quiero quererte, es solo que no me dejas. Intento e intento constantemente poder entenderte y formar parte de tu punto de vista de la vida pero después de tanto chocarme con los mismos caprichos e ideas orgullosas de siempre comienzo a reevaluar si todo esto merece la pena. Realmente, deseo entrar en tu vida, ser alguien que importe y no solo una del montón. Quiero que hagamos de lo nuestro algo especial y único. No me importa todo lo demás. Sólo basta con que me lo pidas, y lo dejo todo por vos. Sólo decilo. Te ruego que me lo pidas...

domingo, 17 de enero de 2010


-El dijo: Quiero que seas mia
-Ella dijo: Siempre fui tuya
-El dijo: ¿Y quien era ese pobretón con el que te vi saludarte?
-Ella dijo: ¿Importa?
-El dijo: Si no importase, no preguntaría.
-Ella dijo: Mi novio
-El dijo: ¿Tu novio?
-Ella dijo: Sí. Desde hoy. Me pregunto muy amablemente si quería estar con el en una relación seria y estable y como no escuche que nadie mas preguntara, le dije que sí. A fin de cuentas, vos nunca me lo hubieras preguntado.
-El dijo: ¿Cómo sabes? Quizás justo ahora venía con la intensión de preguntartelo.
-Ella dijo: Lo sé porque te conozco mejor que a mi misma y se que ni tu orgullo ni tu cobardía le dejarían paso a lo que sentis por mi...
-El dijo: ... ¿Le amas?
-Ella dijo: No, pero puedo llegar a amarlo.
-El dijo: No entiendo... No sos de las que se propone amar a cualquiera. No quiero que estés con el, no si no lo amas. Dejalo por mi.
-Ella dijo: El solo me pregunto si quería ser su novia, no si iba a llegar a ser tan suya como yo lo soy de vos. Quedate tranquilo, que si eso es lo que te preocupa nadie puede reemplazarte. Es más probable que yo muera antes de que alguien pueda lograr hacerme sentir como vos lo haces.

-Ella dice: ¿Que haces acá?
-El dice: Vine a buscarte, ¿que acaso no es obvio?
-Ella dijo: Nada es obvio hasta que es dicho. Aparte, te he dejado bien clarito que hasta que no te decidas no vengas a por mi.
-El dijo: ¿No será que vine porque de hecho me he decidido?
-Ella dijo: ¿Y cual es tu sentencia final?
-El dijo: Me quedaré con ella...
-Ella dijo: ¿Has venido, hasta aquí, para decirme que serás feliz con la otra que se asemeja mucho a un palo de escoba?
-El dijo: Claro, bueno, yo sólo vine para explicarte mis motivos...
-Ella dijo: Cinco minutos tienes de mi vida, los últimos, asi que aprovechalos.
-El dijo: Bueno, la primera razón por que la que la elijo a ella y no a ti es porque, la quiero, la segunda porque he decidido que lo nuestro es imposible y la tercera y última porque se deja domar más fácil que tu. Ahora dejame decirte que...
-Ella dijo: Se acabaron tus minutos, que pena que no pueda darte más minutos para humillarme un poquito más
-El dijo: No he dicho nada malo, si me dejaras terminar, entenderías.
-Ella dijo: De acuerdo hijo de puta, termina antes que me de tiempo yo para darte una cachetada por las cosas que estas diciendo.
-El dijo: Bueno, lo más extraño es que mientras que pensaba todas las razones, me pregunté si aquello bastaría aún sabiendo que a pesar de que a ella le quiero a ti te amo. Infinitamente podría decir y aún siendo posible o imposible, lo nuestro es real, se puede ver hasta en el aire y sin dejar de lado que a mi no me interesa cuan domable sea, te quiero a pesar de todo aquello y por sobre todo, como eres. Loca y todo.
-Ella dijo: ¿Entonces? Finiquitemos las cosas por favor, al grano conmigo...
-El dijo: Entonces...me quedaré con ella para evitar hacerte mal. Porque quería mentirte, pero como ves, no soy muy bueno en ello asi que he preferido serte sincero y no tener que sentirme tan mierda como justo ahora me siento. Te quiero tanto, que elijo alejarme por tu bien. Porque no te merezco, no tanto como otros. Te aseguro que...

Y ella le interrumpió con un beso irradiando una de sus mejores sonrisas en los labios.

-Ella dijo: Estás loco, si crees que te voy a dejar decirme que me merezco o que me conviene más. Te elijo porque para mí vos sos el remedio a cualquier dolor, hasta para mi locura. Te necesito y lo sabes, entonces no seas tan orgulloso y me dejes por algo que yo nunca dije ni pensé.

Él le sonrió y le abrazó hasta que le dejaron las ganas de vivir.

sábado, 9 de enero de 2010


Te quiero más de lo que debería, pero no me importa y ¿sabés por qué? Porque no te tengo miedo. Porque tenerte miedo sería quizás lo que cualquiera haría, pero no yo. Para mí, vos sos como un diamante en bruto. Imposible pero deseable e irresisteble.Y con imposible no hago referencia a que nunca voy a poder tenerte porque en el fondo se que nos vamos a juntar, como sea, pero va a suceder. Quiero decir con todo esto, que es imposible no quererte como yo lo hago.

Otra vez, yo acá. Sin sueños que soñar, con el corazón en las manos, dispuesta a entregárselo al primero que me de un poco de lo que me falta. Yo espero. ¿Que espero? A que la vida me toque la puerta y me invite a vivirla...

jueves, 31 de diciembre de 2009


A veces espero por alguien que sé que nunca llegara. Y aunque esa espera me duela, me gusta poder imaginar que ese alguien en mi mente llega para amarme en soledad. Son muchas las noches que he llorado y pocos dias en que he logrado dar una sonrisa sin estar a tu lado.

Pero es que a la primera persona que me ayude a sentir otra vez, pienso entregarle mi vida, pienso entregarle mi fe. Y a la primera persona que me lleve a la verdad, pienso entregarle mi tiempo, no quiero esperar más. Y es que amar en soledad es como un pozo sin fondo donde no existe ni Dios, donde no existen verdades...

sábado, 26 de diciembre de 2009


Llorar hasta el desmayo o el interminable dolor de cabeza que parece encárnasele a uno en los más profundo de los sesos es lo peor. Tener tanto odio por uno mismo, tanto que hasta nos parecen irreales e inentendibles todos aquellos años de convivencia con nuestras mentes perturbadas, tantos años de soportarse a uno mismo. Y luego llegan los reproches: ¿Por qué no me di cuenta antes de que me odio? ¿Por qué no me elimine tiempo atrás? Lo pensás varias veces, intentas encontrar algo por que vivir, por que quedarte, pero las razones son tan frágiles como la convertibilidad, y sos menos convincente que Fidel Castro izando la bandera de los Estados Unidos. Querés morirte y tenés millones de razones por las cuales hacerlo. Y sin embargo, todavía rogás por una sola razón para quedarte. Una razón te salvaría, solo una seria suficiente. Y no la encontrás, no porque no sepas buscar, sino porque simplemente no hay. No existe el motivo por el cual deberías quedarte en este mundo. ¿Por tu familia? ¿Quedarte por tu familia? Que los suicidas somos egoístas es la gansada con menos sustento que escuché en toda mi vida. Empecemos a sacar un poco de lógica de todo esto: uno no quiere vivir porque sufre, porque está triste. Entonces algún ser inteligente (seguramente amigo o familiar) te dirá que todo el mundo te quiere, que todos te aprecian, que no podés hacerle eso a tu familia. Entonces llámenme egoísta, pero no pienso soportar este dolor. La gente es tan moralista, tan hipócrita. No entienden lo que se siente; no lo pueden entender porque la depresión lleva a la persona al extremo. Te tortura, te viola, te deshace adentro. Tus tripas, tu estómago, tu garganta, tu pecho. Todo le pertenece a tu enfermedad: necesitás morirte porque sabés que no tenés nada más que hacer en este mundo. Que te duele demasiado estar vivo; y que aunque seas una excelente alumna, una hija adorable y una amiga incondicional, no tenés fuerzas para seguir jugando esos papeles. Díganme si estoy errada. ¿Si ustedes estuvieran muriéndose de dolor por alguna razón, no les gustaría acabar con ello? ¿O prefieren morirse de sufrimiento lentamente y caer en una evitable agonía a fin de no molestar a terceros? Además, déjenme decirles que cuando hay dolor, los demás dejan de existir. No se piensa en nadie más, no se piensa siquiera en uno mismo: porque dejás de existir como persona, pasás a ser simplemente un vegetal con ganas de suicidarse. No más que eso.



- Prométeme que serás fuerte...
- Te lo prometo...
- ¡Prométeme que me querrás siempre!
- Sabes que siempre te voy a querer.
- Haz que me lo crea...
- Supongo que debería hacerlo, después de todo lo que has hecho que creyera yo desde que te conocí; creí en el amor, en ser feliz, en ser libre, en la perfección...
- No me eches de menos cuando me vaya.
- Nunca, te llevas contigo a mi corazón...
- ¿Aunque eso signifique que no vuelva a latir?
- Me da igual, al menos sé que una parte de mí está contigo...
- Tengo frío y miedo, dame la mano, Rose.
- Estoy aquí... Si tú saltas, yo salto. ¿Recuerdas?



Y así fue como mi corazón se rompió en pedazos. Veía como el se alejaba mientras yo, con cara de idiota, me preguntaba porqué le había dicho que lo seguía queriendo. Parece hasta irónico solamente la idea de querer a alguien que solamente te hace sufrir, la idea de necesitar a alguien (que te hace llorar) para ser feliz. ¿Pues, sabes? Cómete mis lágrimas, tan saladas y dulces al mismo tiempo, quizás así sepas de una vez a lo que sabe el dolor... Y, es que... no fue suficiente el estar con vos 9 meses. El olvido siempre es más largo...

Qué fácil es romper corazones.



Había vuelto, aquella Luciana fría que no se detenía a pensar en lo que hacía, aquella que hacía lo que le apetecía sin más, la que vivía de sí, con su cuerpo acomplejado, la que con su sonrisa paralizaba y daba vida como podía quitarla. Aquella persona que no sentía una mínima de compasión ni por ella ni por los demás. La que había perdido la inocencia en el camino y había decidido que "más" siempre era posible. A la que nunca le bastaba con lo que era, siempre quería más y más hasta que nisiquiera con eso le bastaba. La que desesperaba en silencio y reprimía los dolores, la que escuchaba con paciencia y no se quejaba porque sabía que en verdad aquello era mucho mejor a hablar de sí misma. La que sufría pero sonreía, hablaba con una voz dulce y teñida de rosas y dentro suyo, se coleccionaban gritos furtivos que sólo podía desquitar cuando se encontraba sólo o en sueños. Decidí cambiarme temporalmente. Para poder avanzar y no mirar atrás, para dejar de llorar en vano a aquellas personas que no les interesa ni por poco lo que concierne a mi vida, a mis problemas, a mi en general. Y aunque todo esto me sabe amargo como el champagne al festejar, no va a doler más de lo que ya me duele el alma. Me tranquiliza saber que desde ahora voy a ser la que se ocupe del papel de indiferente y no de la que ruega un poco de ayuda o incluso atención. Me canse de esperar. Si algo llega voy a decir que sí aunque no lo desee porque... así es la vida, si no te haces notar, si no avanzas, te olvidan. Parte de mí, fue olvidada, la verdadera Luciana paciva y sana murió junto con mi inocencia. Por suerte o desgracia, todavía me quedan millones de fasetas, caretas de todos los colores del arcoíris para satisfacer a quien me de la gana. Para que sólo los que realmente me conocen y se interesan, distingan quién soy y quién no. Para poder jugar un poco mi juego y ver quien me sigue y quien no, quien llama y quien no, quien pregunta y quien no. Porque a fin de cuentas, si uno no pone reglas en el juego y delimita sus espacios, donde comienza el dolor y termina lo saludable, entonces dejás de ser libre para ser un esclavo más. Para ser un nombre perdido.
Para ser un rehen de lo que amas y te hace mal.


viernes, 25 de diciembre de 2009



Pensar que ya lo supere no me ayudo en nada, lo único que hizo fue empeorar las cosas. Me di cuenta de que cada vez me haces mas falta, que dejaste un vació enorme en mi. Cada día que pasa me estoy volviendo más débil, y valga la redundancia, un poco más pelotuda. Tiempo al tiempo, ya pasará, pero en este momento, te necesito
y tengo miedo de decírtelo cara a cara, porque se que voy a recibir un no como respuesta. no voy a pedirte que vuelvas, no quiero que pienses que voy a arrastrarme a tus pies porque no quiero ser después objeto de burlas, pero la realidad es que te extraño y te amo más que a nadie, ojalá existiera una manera de hacer que vuelvas a mi.

Quizás deba dejarlo ir. Quizás sea lo mejor. Pero le quiero y me niego a realizar una hazaña como esa, a cometer semejante error y no poder volverle atrás. Como explicarle que no puedo estar así pero sé que sin el sería peor. Como explicarle lo que siente mi corazón al pronunciar su nombre, decirle que late agitado cuando le pienso. Como explicarle que ya pocas cosas me quedan, pocas razones y pocas cosas que realizar. Dicen que las personas viven de sueños, viven para cumplirlos. No tengo muchos sueños y los dos que tengo, son imposibles. Como explicarle que con el me duele y sin el me muero. Como decirle que le quiero más que a mi propia vida, no encuentro las palabras que lo expliquen ni las frases que me justifiquen por sentirme así. Solo lo siento. Dentro de mí algo me dice que no importa lo que pase, le querré por siempre. Sin importar los medios, su nombre resonara en mi corazón machucado. Y aunque quizás el nunca escuche una palabra de éstas salir de mi boca, aunque quizás no le importe nunca, aunque quizás no valga la pena, siempre estaré para él. Y aunque mis manos se desvanezcan entre las suyas, siempre seré de él.



Creí que me querias, que me necesitabas, que era importante para alguien al menos, que por fin podía sentirme como en casa, como respirando sin sentir que me desvivía en ello. Hasta que entonces en esos puntos suspencivos te encargás de romper todo lo que nos une. Así. De la nada. Estoy cansada de darme el lujo de entregar partes de mí y quedarme con las manos vacías. No quiero más eso. No quiero más este juego, aún sabiendo que le titulan "vida". Quiero que me quieras de una manera sana, que me enseñes a amar sin sentir la necesidad de salir lastimada en el intento. Sólo te pido eso, no me quites una vida. Ya perdí muchas.

lunes, 21 de diciembre de 2009


Que hago para guardar todo lo que tengo para sentir, para borrar todo lo que tengo para decir, para olvidar todo lo que dices, que hago para arrancarte, para saciar mi sed de ti, para dejar de pensar, para que sientas lo que siento, para guardar lo bueno y olvidar lo malo, que hago para abrazarte en la calle, para besarte si me esquivas, para respirarte cuando no estás, para destruir todo lo que se construyó sin propósito, que hago para matar tu mirada en mi mente, para tocarte si estás tan lejos, para sentir lo dulce y no lo amargo, que hago para no llorar cuando tus palabras son como puñaladas, para no sonreír cada vez que sonries, que hago para no mirarte cuando sé que estás cerca, para no tener ganas de dormir toda la noche abrazada a ti... Si sé que tu cuerpo es mi protección, que hago para borrar tu cara de mi mente si es lo único que hay, para borrar tu alma de mi corazón si eres lo que más siento, para sentirte tan mío como yo me siento tuya, para callar todos estos sentimientos si se me notan en la cara, que hago para dejar de pensar un segundo en ti.. si eres mi pensamiento favorito, para que me quieras como soy si no soy como quieres, que hago para entenderte si no me hablas tus sentimientos, para no soñar contigo.. Si eres lo primero y lo último que pienso en el día, para que no malinterpretes todo lo que te digo, para irme a dormir con la lluvia golpeando mi ventana si mis lágrimas inundan mi almohada, que hago para no amarte así.

Rozó su nuca con los labios, despacio, sintiendo el calor de su cuerpo en el corazón. Dormida, igual que una chiquilla, le parecía un ángel. Se acomodó junto a ella, con el alma gritándole, y la miró con esa ternura que se huele entre los que aman con algo más que locura. Era su princesa, su niña, y sentirla cerca le era tan necesario como respirar. No podía imaginar la vida sin ella.-Sabes que te amo, ¿verdad? -. Ella se revolvió en sueños y una sonrisa brotó de sus labios. Él sonrió también, y con mirada de niño, se tumbó junto a ella y la rodeó con sus brazos.-Te amo, te amo... - le susurró al oído, notando cómo su corazón latía más fuerte, sintiendo una emoción que jamás había sentido.Y ahora, allí, acostado junto a ella, junto a aquella niña a la que tantos años sacaba, se daba cuenta de que nunca había vivido de verdad, y que aquella emoción sincera, tan pura que le llenaba los ojos y el corazón de lágrimas, era su aire, su razón, su sentido. Porque sin aquella mujer de cabellos de oro, sin el amor de su vida, estaría muerto.




Soy tuya, con estos ojos, con esta boca...
Con esta mirada de enamorada,
con estas manos que te tocan...
Con cada suspiro que me provocas,
con cada te amo que te digo.
Soy tuya, entera y completamente.
Tomame.



Ella la que no te quiere, ahora como llora solo porque no te tiene.

Ella como se reia, ahora me da pena su mirada triste y fria.
Ella que era tan bonita, ahora ni se peina ni su cara se maquilla.
Ella como sufre ahora, ahora llora llora solo porque no te tiene a ti.
TANTO LLORAR NO ARREGLA NADA.

No sé si en tus ojos halle siempre la verdad, solo sé que me gusta su brillo, la forma en que miras a esta personita que aun es un poco extraña. No sé si en tus manos, encuentre las caricias más perfectas, pero si sé que su roce con las mías, produce un cierto bienestar. No sé si tus labios cumplan ese pacto de decir siempre la verdad, lo que sí sé es que son dulces al besar, al hablar, al callar. No sé si seas tu realmente lo que estoy buscando, sólo sé que allí en ese lugar donde nos hemos encontrado, en tus brazos, junto a ti, con tus palabras, fui un poco feliz, sentí cosas diferentes, extrañas y curiosas. Ansiaba conocerte de veras, ansiaba tanto que mi piel tembló todo el día, mi corazón latía rápidamente, sin saber si estaba haciendo lo correcto. Y entonces te veo, te conozco, te tengo frente a mi, entre mis brazos y bajo mis labios y pienso que puedes ser lo que estaba buscando. Y ahora me pregunto ¿será que te encontré? Si no es así, al menos prometo disfrutar tu compañía y ayudarme con tus brazos a sacar ese candado que puse para protegerme de los ataques de otros piratas sentimentales de cuyo nombre no quiero acordarme.


Cuántas veces sentí que mi mundo se venía abajo, que no me querían de verdad. Cuántas lágrimas habré derramado por esa desilusión, por mis desamores. Pero aquí sigo, me caí, pero me levanté con más fuerza. Pensé que nunca más me iba a volver a enamorar, tenía miedo de entregar mi corazón, pero soy tan débil que no lo puedo evitar. Me ilusiono rápido y me enamoro con mucha facilidad. Soy tan susceptible a que me lastimen porque doy todo de mí, me entrego por completo. Lamentablemente, todavía no he aprendido. Y siento que me estoy cayendo, una vez más siento que muero, que ya nada tiene sentido, que no quiero volver a querer. Porque si para saber lo que es querer, tengo que sufrir lo que estoy sintiendo, prefiero no hacerlo. Tengo miedo, y es que me duele, me duele demasiado; tanto que no aguanto este dolor. No sé que hacer, qué pensar. Y es que aún no aprendo a jugar con el amor. ¿Por qué?... Siempre es lo mismo, una vez más la historia se repite. Y me pregunto yo, ¿Y cuantas veces mas me voy a tener que dar contra la misma pared? Tengo miedo de volver a querer, de aceptar que estoy enamorada y que quizás sea un error más. ¿Cuántos desamores tendré que pasar? No sé si mi corazón tenga la suficiente fuerza para aguantar una desilusión más...

El dijo:

Nunca sabré lo que es estar en tu piel, pero si se lo que es querer morir, como te duele sonreír, como intentas encajar y no puedes, como te haces daño por fuera para
intentar matar lo que hay adentro
.


El que eras, el que fuiste, el que desearía que siguieses siendo, el que me quiso, el que me amaba, el que hacia todo un poco más fácil, el que me despertaba con un mensaje bonito y me daba las buenas noches cada día, el que me besaba, abrazaba y acariziaba, el que me hacía reir, reir a carcajadas, el que secó mis lágrimas, al que echaba de menos entre semana y con el que me encanta compartir todo absolutamente todo de viernes a domingo, el que era mi chico pero sobre todo mi amigo, el que me escuchaba, guardaba silencio y a continuación me ofrecía su hombro, el que perdía el tiempo durante horas solo por estar conmigo, el chico, mi chico, al que hoy por hoy echo de menos... solo espero que ÉL, vuelva algún día y esta vez no se vaya sin antes despedirse.

domingo, 20 de diciembre de 2009


Era tan lindo cuando recién empezamos; era tan lindo cuando demostrabas dar hasta lo que no tenías por mi... a veces uno se confía tanto, da tanto... me pareció ver que me amabas de verdad, me pareció ver que me querías cuidar, que querías un futuro conmigo... me pareció ver que me amabas como decías hacerlo… pero ME PARECIÓ. Hoy brindo, brindo y lloro por todas las veces que me jugué, que te perdoné, que te sentí, que te abrace, que te amé... porque YO lo hice con el corazón y vos no supiste apreciarlo, no supiste confiar, no supiste tratarme como debías hacerlo... y hoy qué haces? te matas... te matas y me echas la culpa a mi de todo lo que te pasa, cuando yo no soy más que una más del montón para vos... date cuenta de que te di todo lo que pude, que no pude hacer más para que me respetes y me quieras como yo a vos... date cuenta Nicolás que dejé de vivir por vos y no sé como puse el stop, sabiendo que te iba a extrañar, sabiendo que te iba a necesitar... y cuando intenté recuperar todo, no hiciste más que lo mismo de siempre... No te olvides que yo ME JUGUÉ y lo hice de verdad… en cambio VOS no fuiste capaz de jugarte un poquito aunque sea por lo poco o tal vez mucho que teníamos.


Te mire a los ojos. No podía entender nada. ¿Enserio me habías dicho que todo había terminado? ¿El juego había terminado? ¿Así como así me ibas a dejar?. No quería escuchar, la persona que siempre quise, la que me había prometido un "por siempre juntos" me había cambiado por un destino sin propósito alguno. Había cambiado el mío por una ruleta rusa. Después de meses de un juego que nunca supe descifrar, de tenerme esperando por vos, de tener que dejar mil cosas por vos. Porque en verdad me importabas. Ahora, no podía entender como es que estábamos despidiéndonos sabiendo que te tendría que ver otras mil veces más. Me latía el corazón como un león rugiendo en silencio. Me dolía, se me oprimía cada dos por tres. No entendía por qué me hacías todo eso, con que razón, ¿con que derecho me haces esto?. Entonces decidí que lo mejor era dejarte atrás y cómo me mentí. Porque entonces descubrí que el amor es más que disfrutar de él. Es sufrir por él, volverse loco por él, desesperarse por él y hacer cualquier cosa, lo que sea y sólo... por él. Pero hoy, un año y medio más tarde, descubrí que solo fuiste un capricho. Una desesperada manera de que mi corazón se amarrarse a algo en este mundo que en su momento no me ofrecía más que sufrimiento, fuiste una buena escapatoria. Pero ahora, veo que en verdad no fuiste mi gran amor. Sólo fuiste uno, entre muchos. Y hoy en día, estoy orgullosa de decir que te dejé enterrado y tú recuerdo afortunadamente no volverá a resurgir. Te supere hace mucho...

domingo, 29 de noviembre de 2009


Lo ví y puedo jurar que nunca me había sentido tan bien, tan viva, tan inesperadamente indiferente a su presencia. Sentí que tenía por fin el control sobre mí y el pasado, por primera vez, te volví a ver y no sentí nada. Absolutamente nada. De remera verde y con tus yeans gastados, te vi parado, aburrido, cansado y un año más viejo. Sonreí porque no entendia como me podías haber llegado a gustar, como es que me había dado el lujo de gustarme una persona tan fea por dentro y por fuera. Sonreí porque yo estaba disfrutando de la fiesta y vos estabas amargado en tu lecho de vida. Me sentí la reina del juego que me hiciste jugar, sentí que valió la pena pasar por todo ese dolor porque ahora, nadie va a volver a jugar conmigo como vos lo hiciste. Sonreí porque me viste y te quedaste mirando mientras que por mi lado, decidí darte la espalda, aprendí a hacerlo. Sonreí porque ya no me duele, ya no me dan ganas de llorar y verte con miles de chicas sanando tus penas no me produce nada más que asco y rechazo. Me pregunto como fue que pude quererte tanto, incluso querer darte mi vida (que aunque se que no vale mucho, es algo), te hubiera dado mi cuerpo si me lo hubieses pedido, mi amor incondicional, estaba dispuesta a que tus alegrías fueran las mías al igual que tus tristezas. Pero al final, cuando ganaste tu bendito juego, te fuiste y me dejaste pagando cara la cuota de supervivencia. Amarte de esa forma me valió caer en unas cuantas enfermedades. Me costaste la alegría de vivir. Me quitaste más de lo que me diste y es una realidad que ni yo puedo cambiar, que me costo aceptar y admitir, pero es y siempre fue así. Y todo ese amor que me quitaste, que te llevaste, se convirtio en odio, en dolor, en sufrimiento puro para mí. Entonces, ahora que no me toca, que nada tuyo me puede hacer mal, me siento importante e inimputable. Cuando la fiesta había terminado y de hecho, estaba yendome, te vi fumando, me recordé que un día me habías dicho que no ibas a fumar nunca en tanto y en cuanto estuvieses conmigo. Creo que fue con lo único que cumpliste, cumpliste con vos y conmigo en ese punto, y sí, es tan retorico como suena leerlo. Querias ser sano, querias estar bien vos, con vos mismo. No te importaba que pasaba conmigo en el camino, no importaba si caia, reia o lloraba por ello, vos seguias y si yo me quedaba atrás era un problema mío. Eso era para vos nuestra relación. Yo solo queria un poco de amor sano y me dejaste viviendo una historia insalubre en todos sus puntos de vista, digna de una telenovela. Me dejaste siendo la unica protagonista, la unica estúpida creyendo tus mentiras. Como la mejor, me dejaste viviendo una historia que nunca fue. Y ahora, pagás. Ya no más, ya no me importa, ya no me causas nada, no me haces mal ni bien, me das igual. De eso, de todo lo que vivimos, de todo lo que me quitaste, de vos y tu patética manera de ser y vivir, me río.

domingo, 22 de noviembre de 2009


Ahora entiendo por qué dicen que soy una pendeja de mierda. Me entiendo. Estaba desesperada, llena de euforia, miedos y una extraña sensación de vacío. Me entiendo porque sé que cualquiera en mi lugar hubiera desesperado pero admito que no hay manera de justificar que haya dejado marcas en mi brazo derecho por el odio que sentía. Que haya agarrado esos vidrios y haya determinado en lineas (ocho en total) el rencor insasiable que me tuve y me tendré de por vida. No me perdono haber sentido cobardía y haber llorado como una nena cuando le sacan su muñeca preferida. Comencé a rasgarme tan fuerte la piel con uno de los vidrios que sin darme cuenta ya la piel había dado lugar a una superficie roja. Él me decía que dejase de lastimarme, pero me ardía, me daba y me quitaba todo el dolor que nada ni nadie se dispuso escuchar, del dolor que todos se reían, ese miedo que nadie quizo entender, del que todos se alejaron. Es claro, siempre es más fácil darle la espalda al problema y buscar excusas para taparlo hasta que supuestamente desparesca. El problema está en que hay huecos que nunca se llenan. Esos filos que ahora mi mano apretaba como si fueran lo poco que me quedaba de vida, transparentes, gruesos, me ardían en el alma. En el fondo, sabía que ese mismo dolor me hacía entender que seguía viva, que ahí estaba, que no me había ido bajo ningun punto de vista. Sentía que me quitaban toda la culpa que me cargaba, todos los problemas y ese aire que todos me robaban volvía a mí agitado y necesitado. Me abrí en ocho pedacitos y deje que aquello que me tenía mal, se evaporara en mi sangre, que se fuera como cuando el viento decide hacer lo que le place con las hojas de los arboles caidos. Me dolía pero mis lágrimas no eran más que una muestra de que el dolor no era por los cortes sino por todo el odio que acarreaba yo. Ese odio que me desgarraba por dentro y ahora también por fuera. Él comenzó a decirme palabras hirientes con un poco de desesperación cuando vio que mi brazo estaba lastimado, como mi alma, mi corazón y mis sueños de tonta ilusa. Vi su cara y sus ojos me pedían que no volviese a intentar una locura como aquella. Avergonzada de mis actitudes egoistas, de mi perverso dolor, de mi agonía disfrutada, me quedé aguantando el llanto y reprimiendo las ganas de salir corriendo por la puerta, mirando el suelo como cuando te portás mal en el jardín y te mandan a reflexionar. Nadie me había pedido que lo hiciese, a nadie le importaba si lo hacía o no pero algo dentro de mí me dijo que si no entraba en razón, iba a perderme en el mundo de nunca jamás.

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Juguemos a querernos. A amarnos como nunca podremos. Juguemos a algún juego que no este de moda, que sólo vos y yo entendamos. Juguemos a que somos algo, especial, evidente e inevitable de vivir. Juguemos a que no me dejas nunca, a que existe la eternidad cuando hablamos los dos como unidad. Juegos a desafiar al diablo y reirnos de el a sus espaldas. Juguemos a inventar espacios y tiempos que nunca existieron y posiblemente nunca lo hagan. Jueguemos a tocarnos sin las manos, a rozar sin sentir y vivir sin morir. Jueguemos a que no importa nada, a que nos da igual lo que piensen, a ser indiferentes a todo. Jueguemos a encontrarnos por casualidad, a mirarnos a los ojos sin sentir una invasión en el alma. Juguemos a ser invisibles. A valorarnos como somos, a ser lo que realmente queremos ser, a dejarlo fluir. Amor, dejalo ser. Jueguemos a que nos jugamos, yo por vos y vos por mi, a que lo apostamos todo, a que lo dejamos todo. A que cuando parece que ya lo perdimos todo, podamos darnos cuenta de que si nos tenemos, ganamos en cualquier juego que nos proponga en la vida o en la muerte. Jueguemos a vivir uno por el otro, a depender, a sentir esa sensacion de vacío cuando ya no estemos juntos en la ausencia. Juguemos a morir uno por el otro. Juguemos a dejar de sentirnos un ilusión ópita para pasar a ser reales. Jueguemos a que lo que tenemos, sea lo que sea, es real.

Él me lo había prometido, lo había pronunciado claro y fuerte, se iba a quedar conmigo por siempre. O eso creía. Siempre estuve cuando no aguantabas más, cuando si es por vos tirarías todo a la mierda y yo te pido que te quedes, que no te vayas, que no me dejes. Que el existiese en mi vida me dejaba tranquila y a salvo de cualquier locura intermitente en mi cabeza, pero a veces aquello que alguna vez nos salva es lo mismo que algún día nos mata. A veces me preguntaba si realmente me quería, si yo estaba haciendo lo correcto al quererle, al jugarme la vida así. Porque aunque suene incoherente, me sonaba más descabellado enamorarme que morir. Sabía que morir no dolería y que amarle a él me dolería toda la vida. Me quedé para escucharle la voz al teléfono, para grabarle, para mirarle, anhelarle aunque todo pareciese decir que lo tenía conmigo, para hablarle, llorarle y sonreirle en las buenas y en las malas. Después de unos cuantos meses, las cosas fueron cambiando (es la ley de la vida, el puto cambio en todo y todos). Ya no era la misma yo ni el era ese que con el que hablaba antes. Supuse que otra vez tendría que enfrentar una perdida, una más no debería haberme significado difrencia alguna. Pero me equivoqué y por el contrario, su silencio me partía en miles de pedacitos y me dejaba tirada en mi habitación llorando, su indiferencia me dejaba vacía y muerta en vida. Su dolor, me dolía a mí. Debía acostumbrarme, digo, no hay más opción que adaptarse a vivir sin un pedaso del alma. Supuse que era algo que podría llevar a cuestas. Por el contrario, su ausencia me dejaba tan vulnerable que fui construyendo pared tras pared para no sentirle más. Para no verlo partir, para no sentir su ausencia. Supongo que no lo soporté, supongo que como muchos dicen "fue lo mejor", supongo que no debería doler, supongo que el se olvido de mí. Pero, así es mi vida. Dejar atrás las cosas, hacer como que no me tocan cuando en verdad me atraviesan y se llevan partes de mí ser. Así es como quedé yo, la que dice olvidar. La que se quedó ya muy atrás.
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Y te vas, como llegaste, te alejas. Y no entiendo por qué, ni en que momento lo decidiste pero te vas. Y aunque prometiste darme un mundo lleno de vida, lleno de vos y de mí, te alejas como todo el mundo hace. Y no entiendo la razón, no me quisiste decir, no quisiste explicar, me miraste y te alejaste, supongo que te fue sencillo matar tanto en mí. Y la verdad es que, no tenías derecho a tratarme así, a dejarme así pero fue muy estúpido de mi parte dejarte entrar en mí porque ahora, soy yo la que no puede olvidar.

¿Que pasa? ¿Sabés que pasa? Que te olvidas de mi, que no te importo, que de a momentos me sos indiferente y en otros (cuando vos queres) me hablas de toda tu vida en una hora. Me pasa no verte, no tenerte, no poder decirte, no poder gritarte, no poder abrazarte, no poder besarte y volver a sonreir. Me pasa que te da igual estar o no estar, te da igual que yo este o no este, te da igual hablar o no hablar mientras que a mi, cada silencio me deja sin un motivo por el cual estar. Me pasa que no me entendes, no te interesa o simplemente no queres saber. Me pasa que sabes todo de mi y yo nada de vos, que soy vulnerable, que podrías matarme con una sola palabra o despedazarme con tan solo dos. Me pasa que sos hermoso y aunque intente, no puedo dejar de mirarte como una estúpida embobada esperando por un premio que no se puede ganar. Me pasa que no me veas, que te fijes en otras, que estes con otras, que beses a otras, que abraces a otras, que me reemplazes así. Me pasa que te necesito de una manera loca, te quiero como nunca quize a nadie y me gustaría tenerte unica y definitivamente para mí sola. No compartirte, no prestarte, no regalarte, que te quedes acá, al lado mío. Me pasa que sos frío y no sabes amarme como me gustaría que lo hicieras. Me pasa que no me importa nada de todo lo malo que me hagas, podrías manipularme como quisieras, podrías venir y pedirme que deje mis vicios y lo haría, los dejaría y sólo por vos. Por nadie más. Podrías venir y besarme sin preguntas ni respuestas, mirarme y derretirme, abrazarme y armarme, quedarte y repararme. Y a pesar de todo, seguís alla, con la mirada perdida, con tu sonrisa soñadora, haciendo tu vida a tu manera. Y quizás sea puro capricho o cosa de rebeldía desearte de esta condenada manera, pero aunque pudiera cambiarlo, no querría. Me gustas así, tal y como sos y la verdad... no quiero, no podría dejar de amarte de esta manera loca.
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Tengo que encontrar la forma de reprimir más mis sentimientos, parece que con fingir y evitar el llanto no alcanza. Esperan más de mi. No sé como mirar a la gente a la cara y decirles "estoy bien" o "te quiero, gracias por tal o cual cosa". Quiero despedirme: estoy cansada, triste, amargada, deprimida, sola, reemplazada, desilusionada, rota. No se como llenar los agujeros vacíos dentro de mí, como hacer que todo parezca normal cuando en verdad no lo es. No soy normal. Me gustaría simplemente decir que llego la hora, pero sería otra mentira, no llegó la hora. No muchos se van a los trece años (los creo privilegiados, si supieran como estan las cosas hoy en día acá abajo). Si me voy, sería forzando la naturalidad de las cosas. Pero antes, desearía (si se tratase de hoy el dia final) dejar cartas para cada una de las personas que quiero, contarles que estoy bien (en un supuesto futuro que desconozco), que los quiero, que no lloren, que no lo valgo, sobre todo agradecerles por cada cosa que me dieron y pedirles perdón por ser tan tonta, por probar cosas prohibídas, nunca formo parte de mi "objetivo" hacerles mal. Me enorgullecería encontrar la manera de irme corriendo y llegar a algún lugar lejos del piso firme y el cielo inestable. Me enorgullecería poder mentirles en el final para hacerlos felices, para sacar por lo menos alguna sonrisa entre un mar de lagrimas.

PAIN